Para cambiar tu relación, cámbiate tú primero

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foto: freepik.es/Drazen Zigic

Tratar de cambiar una relación no será efectivo si no cambias tú mismo. Construir relaciones sanas y fuertes a menudo se ve obstaculizado por nuestros propios problemas psicológicos.
Hay dos problemas comunes que conducen a una relación estancada: el infantilismo y la codependencia.
El infantilismo, un monstruo que devora las relaciones

Las personas infantiles suelen quejarse de que les prestan poca atención, se enojan si los familiares o los amigos no quieren resolver sus problemas. Suelen envidiar a su pareja, a sus amigos, a sus hermanos por cosas que han conseguido en su vida y si no quieren compartir sus frutos con ellos.

Piensan que cambiando de pareja, todo será diferente.

El infantilismo es inmadurez de una persona, que se manifiesta principalmente en el retraso en el desarrollo de la esfera emocional-volitiva y la preservación de las cualidades de la personalidad de los niños.

Una de las cualidades principales del infantilismo es el egocentrismo. Un adulto egocéntrico no tiene en cuenta las necesidades y los deseos de otras personas. Todos deben amarlo, darle calidez y amor, y participar en su vida.

El secreto más importante de las relaciones saludables en la familia es el equilibrio entre «recibir» y «dar». Le das a tu pareja el apoyo, la calidez emocional, el respeto, y a cambio recibes su atención, su respeto, su ayuda. Si no hay tal equilibrio, la relación se agrieta.

Las personas infantiles siempre exigen de su pareja, pero nunca están listas para dar, para compartir.

Cuando una pareja está cansada de dar sin recibir nada a cambio, se aleja. Entonces una persona infantil dice que su pareja se ha desenamorado de ella, que la relación no es la misma, que algo necesita ser cambiado.

Al mismo tiempo, una persona infantil no está interesada en los problemas de su pareja, en su mundo interior.

Muchas personas infantiles, tanto hombres como mujeres, se niegan a trabajar, se niegan a servirse a sí mismo: no quieren limpiar sus cosas, cocinar, lavar los platos.

Cuando una persona no quiere hacer las tareas domésticas básicas, su pareja pierde la mayor parte del tiempo libre. Ésta injusticia conduce a las peleas.

Una persona infantil evita dificultades, no sabe cómo tomar decisiones y, por lo tanto, la mayoría de las veces no tiene éxito en términos de carrera. Cuando tal persona enfrenta alguna dificultad, elige el camino de menor resistencia.

¿Por qué las personas crecen infantiles? Los adultos infantiles vienen de las familias donde los padres estaban muy enfocados en la opinión pública o buscaban consentir a su amado hijo en todo.

Hay otro modelo basado en el trauma del rechazo. Si los padres están demasiado ocupados con sus vidas (trabajo, vida personal, crianza de otros hijos) y no prestan atención a los sentimientos y la vida psicológica del niño, se forma una falta de afecto y de amor. Esto llevará a que una vez sea adulta,  la persona busque a compensarlo en las relaciones.

Como regla general, una persona infantil es muy sospechosa y exigente, ya que inconscientemente tiene miedo de perder el amor y la atención de su pareja.

¿Puede una persona adulta dejar de ser infantil? Sí, pero para hacer esto, necesita darse cuenta de su problema y tratarlo.

Relación codependiente: disolverse en una pareja

«Mi pareja no aprecia lo que hago por ella, a pesar de que a menudo me sacrifico».

«Mi pareja es adicta al alcohol, las drogas o los juegos y no quiere cambiar».

«No puedo romper con mi pareja porque siento lástima por él, desaparecerá sin mí».

Son unas de las quejas comunes de las personas que están en las relaciones codependientes.

Éstas relaciones se dan cuando uno de los miembros de la pareja tiene un trauma psicológico y una baja autoestima, y necesita que la otra persona le ayude a compensarlo.

Las personalidades codependientes, a diferencia de las infantiles, siempre controlan a la pareja, y siempre solo dan.

Los codependientes no viven sus propias vidas sino la vida de su pareja, por lo que no permiten que su ésta viva de la manera que ella quiere. De tal presión excesiva, la pareja, por regla general, o se va o entra en alguna dependencia (alcohol, adicción al trabajo, adicción a las drogas, juegos de azar, etc.), y el codependiente comienza a «salvarla».

Entonces, una persona se abandona a sí misma, dedicando su vida a su pareja y convirtiéndola en el sentido de su vida.

¿Cómo destruye la codependencia una relación? El hábito de poner siempre a tu pareja en primer lugar lleva al hecho de que gradualmente pierdes tu identidad. De modo que la pareja deja de prestarte atención, con toda razón.

Además, la presión excesiva del codependiente crea incomodidad en la pareja, lo priva de la oportunidad de vivir una vida plena. Como resultado, la pareja se va o «se esconde» de la incomodidad en la adicción.

¿Cómo surge la codependencia? Como en el caso de la infantilidad, la tendencia a construir relaciones codependientes se establece en la infancia.

Son hijos de los padres que siempre se centraron en las deficiencias y no en los éxitos del niño, o de personas frías, ocupadas con sus trabajos. Ocurre también que tras el divorcio el niño se quedó solo con su dolor, o que los padres por alguna razón les prestaron más atención a sus otros hijos.

¿Cómo deshacerse de la codependencia? Al igual que con cualquier otro problema psicológico inculcado en la infancia, hay un largo camino por recorrer.

Darse cuenta del problema y enfrentar la verdad es el primer paso para el cambio. Luego hay tomar medidas concretas, ya sea con la ayuda de un profesional o por cuenta propia (leyendo sobre el tema, asistiendo a  seminarios etc.).

Fuente: Lifehacker

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