¿Cómo atraer el amor?

ley de atracción¿Podemos atraer al amor usando la ley de atracción? El escritor español sobre los temas de autoayuda Félix Torán dice que no podemos atraer a una persona concreta, pero sí a una persona que aún no conocemos. ¿Cómo conseguirlo? Aquí comparto sus ideas.

Se trata de una pregunta que, para unos, resulta evidente y ni siquiera es una pregunta válida, y para otros, resulta un misterio. Para mí es una pregunta ciertamente válida, y me permite transmitir una serie de puntos muy importantes acerca de la ley de la atracción, que a menudo se olvidan.

Entonces… ¿cómo hago para conseguir que una determinada persona se enamore de mí utilizando la ley de la atracción? La respuesta: de ninguna forma.

La cuestión clave a entender es que la ley de atracción no sirve para manipular a otras personas, y por tanto, no podemos hacer que las personas concretas se enamoren de nosotros. La ley de la atracción funciona sobre nosotros mismos.

Pero eso sí, podemos imaginarnos con una persona genérica ideal. No es siquiera preciso ver claramente de quien se trata. De hecho, conviene no verlo.

Lo importante no es quien sea la persona. Es decir, la clave no está en la solución, está en el CÓMO.

Imagine que vive con la persona ideal, y siéntase tal y como desea sentirse. ¿Cómo le habla dicha persona? ¿Cómo pasan el tiempo? ¿Cómo se siente? ¿Qué hacen cada día? etc. Formúlese tantas preguntas como sea posible. Concéntrese en sentirse tan bien como desea sentirse. Esa es la clave.

Lo que queremos no es una persona en concreto. No buscamos una solución concreta. En realidad, lo que queremos es sentirnos de una determinada forma.

Siéntase así ya, y todo en el universo se confabulará para ayudarle a lograrlo. Atraerá oportunidades como un imán, y si actúa y se libera de resistencias mentales, su deseo se hará real.

¿Quién será la persona? No lo puede saber, pero no debe intentar anticiparlo. De hecho, si impone una solución (una persona) va a crear una tremenda resistencia, puesto que estará restando al universo grados de libertad.

Una anotación respecto a lo anterior: si hablar del universo le resulta esotérico (que no lo es), no hay problema, piénselo de este modo: estará restando grados de libertad a su propia mente. En realidad es lo mismo (su mente es parte inseparable del universo, usted es parte del universo, el universo está en usted, usted es el universo…), pero si le resulta más tangible expresado así, ¿por qué no hacerlo? Lo importante en realidad es poner en práctica lo explicado arriba, para evitar que usted cree resistencias que actúen frente a su propio avance.

En el amor, como en todos los aspectos de la vida, imponer soluciones específicas significa restar posibilidades. Por ejemplo, si se encapricha con una determinada persona, es posible que el amor de su vida haya pasado por delante, y ni siquiera se diera cuenta... Recuerde que no es tanto ver para creer, sino más bien creer para ver. ¡Creer para luego crear!

Otra cosa mucho más importante que lo anterior (incluso si tal persona apareciera): siempre que piense “cuando ocurra tal cosa seré feliz”, se está condenando, de forma rotunda, innegable y predecible, a un futuro de infelicidad. Esto es aplicable a la típica expresión “cuando encuentre a la persona que me quiera, seré feliz” o similares.

¿Por qué? Porque la felicidad no es nunca el resultado de algo que pase ahí fuera. Si lo hace así, solo será feliz cuando lo externo se lo permita. Y, además, con esa forma de pensar, se estará concentrando en la carencia actual de dicha persona, así que no estará precisamente creando las condiciones propicias para que lo externo le favorezca. En resumen, su felicidad será una tirada de dados.

La verdad es diferente: usted ya es feliz. Todo lo necesario ya está dentro, pero su mente no lo deja verlo. Dese la oportunidad de conectar con su felicidad interior. Cuando lo haga, salga ahí a buscar pareja. Si espera que aparezca una persona que le haga feliz, estará condenándose a la infelicidad.

Y recuerde que una pareja ideal no es aquella formada por dos partes incompletas que buscan que la otra parte les termine de completar. Eso es una relación basada en la necesidad.

Las relaciones duraderas, de amor y felicidad, tienen lugar entre dos personas ya completas y felices. No buscan que la otra parte sea la solución para encontrar su felicidad. Ya son felices, y buscan que la unión de dos personas felices sea mucho mayor que la suma de las partes.

Si adopta esa visión, ¡su vida cambiará!

Fuente: www.felixtoran.es

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